La dermatitis seborreica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente las zonas con alta concentración de glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, el rostro y el pecho. Se manifiesta a través de enrojecimiento, descamación y picor, pudiendo variar en intensidad a lo largo del tiempo con períodos de brotes y remisión. Aunque no es una afección grave ni contagiosa, puede ser molesta y afectar la autoestima de quienes la padecen. La aparición de la dermatitis seborreica está relacionada con diversos factores, incluyendo la producción excesiva de sebo y la proliferación de ciertos microorganismos en la piel.
Aunque suele aparecer en la edad adulta, también puede afectar a bebés en sus primeros meses de vida, manifestándose como la llamada costra láctea, que desaparece de manera espontánea con el tiempo. En adultos, sin embargo, puede ser una afección recurrente que requiere tratamiento y cuidados específicos para su control.


