La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por la aceleración del ciclo de renovación celular, lo que provoca la acumulación de células muertas en la superficie de la piel, formando placas escamosas, enrojecidas y con diferentes niveles de inflamación. Aunque no es contagiosa, sí puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen, tanto por sus síntomas físicos como por el impacto emocional y psicológico que conlleva.
Esta afección puede aparecer a cualquier edad, aunque suele manifestarse con mayor frecuencia entre los 15 y 35 años. Es una patología de evolución crónica con brotes y períodos de remisión, lo que significa que puede mejorar en determinados momentos y empeorar en otros debido a factores desencadenantes.


